Txemi del Olmo, el bilbaíno que creó la primera campaña viral de Internet

28/09/2015 | Comentarios desactivados en Txemi del Olmo, el bilbaíno que creó la primera campaña viral de Internet    e-Bilbain@s

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La viralidad es para muchos una obsesión. Marcas, internautas, medios de comunicación y personalidades intentan que sus contenidos lleguen a miles de personas a través de Internet. Al asunto se le dedica horas de estudio y hasta sesudos congresos. En Bilbao, sin embargo, hace algo más de una década, Txemi Del Olmo Álvarez (Bilbao, 1964) hizo viral sin quererlo a una gaseosa que ni siquiera existía.

“Me sorprendió mucho que una gansada hecha sin más intención que la de divertirse trascendiera tanto”, dice Del Olmo, ahora actor de doblaje. La broma se la hacía una cuadrilla de jóvenes que imitaba el acento aldeano vasco y se reía con las supuestas propiedades de la gaseosa Cruz de Gorbea.

En 1995, Del Olmo, que trabajaba por entonces como locutor de radio, grabó unas cuñas de la bebida ficticia para divertirse. Las guardó hasta que años más tarde Nacho Allende, más conocido como Torbe, se las pidió para colgarlas en su web. Del Olmo digitalizó los anuncios y se los envió. La gaseosa se hizo famosa. Los vascos se reían con las cuñas, en las que un supuesto aldeano vendía las propiedades de la bebida, que servía tanto para ponerse fuerte como para alegrar a la mujer. Los audios se enviaban por correo electrónico o por aquellos teléfonos móviles con mp3. Cruz de Gorbea se hizo viral.

Y lo hizo porque el escenario había cambiado. Internet y los móviles irrumpían con fuerza. “Sin medios de difusión que permitan oír las grabaciones no hubiese sucedido nada”, asegura Del Olmo. “No se trataba de una idea concreta que pudiera popularizarse mediante el boca a boca, lo que hace gracia es oírlo”. 19 años después de que creara esas cuñas, las grabaciones están colgadas en Youtube y suman miles de visitas. La broma se sigue recordando en las cuadrillas, cuando alguien imita el acento del aldeano y la gaseosa. “Me hace gracia encontrarme con ello en los lugares más inesperados”, dice su creador. Se lo corean, todavía, en fiestas y bares.

Del Olmo trabaja como actor de doblaje (ha puesto voz a cientos de caras y muñecos; le pueden escuchar, por ejemplo, en el redoblaje de la serie El Gran Héroe Americano y en el programa Cazadores de Mitos). Asegura que no sacó provecho económico o profesional de la broma pese a que fue capaz con cero euros de crear una campaña publicitaria que llegó a miles de un producto que ni siquiera existía. “Ha sido totalmente ajeno a mi trayectoria en el doblaje”, cuenta. “El doblaje es un arte que requiere técnicas y cualidades que no se reflejan en absoluto en las cuñas”.

La gaseosa Cruz de Gorbea queda como un ejemplo más del humor vasco. Su creador cree que los vascos saben reírse de sí mismos. No tiene constancia de que nadie se sintiera ofendido por el tono aldeano de la parodia. “Más bien al contrario”, afirma. “Sé que a personas comprometidas con la cultura y el folclore vasco, incluso a nivel político, les hizo gracia”. “El humor vasco es cojonudo”, concluye Del Olmo. “Es inteligente y socarrón, disparatado, basado en la caricatura y que esencialmente se ríe de sí mismo. Es el humor de Ocho apellidos vascos o de Vaya Semanita, o de los muchísimos chistes de vascos de los que no conozco uno solo que sea malo”. Es, en fin, el humor de una gaseosa que no existe pero que a uno le encantaría beber.

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